Acerca del
oradorGuillermo Powell creció y se educó en
Argentina. Es hijo, nieto y bisnieto de misioneros. Su niñez estuvo
rodeada de amor y dedicación abnegada a niños necesitados. Sus
padres fueron los fundadores de un orfanatorio en las magníficas
sierras de Córdoba. Fue allí, donde años mas tarde encontró a su
esposa, Elsa, quien al igual que él estaba trabajando como consejera
en el "Hogar evangélico de niños Bethel".
En 1985, Guillermo
y Elsa regresaron a los Estados Unidos con sus dos niños, después de
haber servido por cuatro años como misioneros en Argentina.
Golpeados por dificultades en el pastorado, su matrimonio también
cayó presa de las circunstancias, y Guillermo perdió no sólo su
ministerio pero también su familia. Esta situación lo llevó a un
estado de depresión donde por meses lloró la pérdida de todo lo que
mas importaba en su vida, y a cuestionar a Dios. ¿Cómo podía ser que
Dios fuera un Dios de amor? ¿De qué valía dedicar la vida al
servicio de Dios?
¿Cómo comenzó a
memorizar?En el momento de mayor angustia, cuando
todo parecía perdido, Guillermo apropió por fe las palabras de la
Biblia que en repetidas oportunidades y en diferentes maneras
muestra el amor de Dios hacia sus hijos a pesar de las
circunstancias. Con esta nueva desición de fe, comenzó a leer
diariamente la primera carta del Apóstol Pedro, buscando de conocer
a este Dios que decía amarle. Nueve meses más tarde, aún leyendo la
misma carta todos los días, se dio cuenta que estaba memorizando el
libro. Para ese entonces Guillermo era un hombre transformado 'desde
adentro', sus circunstancias no habían cambiado, pero sí su corazón.
Pasaron todavía varios meses más hasta que pudo completar la
memorización de esta magnífica carta que Pedro escribiera inspirado
por el Espíritu Santo.
¿Por qué recitar las
Escrituras?Memorizando las palabras de 1ra. Pedro
4:11
"Si alguno habla, hable conforme a las palabras de
Dios", surgió, de lo profundo de su corazón, esta oración:
"Señor, si en algún momento me das la oportunidad de predicar
nuevamente, me gustaría predicar sólo tu Palabra". Esta oración
fue contestada cinco años más tarde, pero en el interín su corazón
había sido desafiado a continuar memorizando otros libros del Nuevo
Testamento, tanto en español como en inglés. En 1993, después de
recitar los primeros capítulos de Efesios en su iglesia local,
Guillermo recibió la respuesta del Señor al ver la reacción de la
congregación al ser expuesta a la Palabra viva de Dios. Así comenzó
una trayectoria emocionante, con la tremenda responsabilidad y
privilegio de enseñar las Escrituras por medio de la presentación de
memoria de una carta o libro bíblico, como si el mismo autor
estuviera hablando.
¿Cómo termina la
historia?El Señor mostró su misericordia y gracia en
la vida de Guillermo y Elsa, y en 1989, reconciliados en amor,
celebraron una fiesta de renovación de sus votos matrimoniales en
presencia de familiares y amigos, como testimonio vivo del amor
inalterable de Dios en sus vidas. En la actualidad, con sus dos
hijos ya casados, Guillermo toma tiempo de su trabajo
secular para visitar ciudades en los Estados Unidos y América
Latina, presentando este ministerio en iglesias, escuelas,
seminarios, programas radiales, conferencias, proclamando la palabra
de Dios, viva y poderosa, porque
"toda la Escritura es inspirada
por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para
instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto,
enteramente preparado para toda buena obra." II Timoteo
3:16-17.